Polarización
y democracia
La polarización no solo deteriora la convivencia sino que compromete los principios de la democracia

Una sociedad fragmentada
La polarización corrompe el pluralismo
Según elLa polarización no solo deteriora la convivencia, sino que también compromete los fundamentos de la democracia. Cuando las sociedades se fragmentan en bloques enfrentados que desconfían unos de otros, el espacio común, esencial para que la democracia funcione, se desvanece progresivamente.
🌍 El fenómeno es global. Según el Democracy Index 2023, elaborado por The Economist Intelligence Unit, solo 24 de los 167 países analizados pueden considerarse “democracias plenas”, y muchos de ellos afrontan graves crisis de legitimidad, a menudo alimentadas por la polarización. Estados Unidos es el caso más paradigmático, pero no el único. En Europa, esta dinámica ha favorecido el ascenso de partidos extremistas que no solo descalifican a los adversarios políticos, sino que también erosionan activamente el Estado de derecho. Basta con mirar hacia Hungría, Polonia, Francia, Italia o Portugal para comprobarlo.
⚠️ Pero no nos equivoquemos: la polarización corrosiva no es pluralismo. No expresa la diversidad de opiniones ni favorece el debate democrático. Al contrario, simplifica la realidad hasta reducir la vida pública a un enfrentamiento constante entre dos bloques irreconciliables. Anula matices, impone trincheras y transforma la diferencia en una amenaza. En este contexto, se impone quien grita más fuerte, no quien razona mejor.
🎭 Esta lógica destructiva convierte la política en un juego de suma cero. El adversario deja de ser un interlocutor legítimo para convertirse en un enemigo, y la disidencia dentro del mismo grupo a menudo se interpreta como una traición. Así, la polarización erosiona uno de los principios fundamentales de la política democrática: el entendimiento público —ese espacio compartido de negociación y diálogo en el que se sustentan pilares esenciales como el Estado de derecho, la independencia institucional y la legitimidad del gobierno de las mayorías.
📺 Ahora bien, aunque los efectos de la polarización se hacen especialmente evidentes en el ámbito político, su origen no es exclusivamente político. Una parte importante del ecosistema mediático ha convertido la crispación en una fuente rentable de audiencia, beneficios y poder. Las redes sociales tienden a recompensar la agresividad, la indignación y los mensajes extremistas. Algunos medios —en especial ciertas cadenas de televisión, inspiradas en el modelo de Fox News en Estados Unidos— han sustituido la información por la confrontación, alimentando nuevas formas de tribalismo y contribuyendo a este fenómeno que se ha denominado inFoxicación. Y una parte del periodismo, atrapada entre la precariedad y la lucha por la relevancia, ha optado a veces por el seguidismo ideológico, la banalización o incluso la propaganda.
🛑 Detener esta deriva es urgente si queremos preservar la democracia. Y es factible. Pero solo será efectiva si los actores clave asumen la parte de responsabilidad que les corresponde.
🏛️ Los partidos democráticos deben abandonar el tono beligerante y el victimismo en el que a menudo se ven tentados a caer. Es urgente recuperar una forma de hacer política más reflexiva y racional, más propositiva y responsable. Los parlamentos no pueden seguir siendo escenarios de insultos y descalificaciones; deben volver a ser lo que nunca deberían haber dejado de ser: espacios de deliberación, contraste y acuerdo. Al mismo tiempo, es necesario que se comprometan con la recuperación de unas instituciones independientes, eficaces y legítimas.
📰 A los medios de comunicación, especialmente a los periodísticos, les corresponde una tarea igualmente decisiva: garantizar una información rigurosa, veraz y plural. Y contribuir activamente a un debate público que sea inclusivo, racional y fiel a los valores democráticos.
Extracto edit Endavant juliol 2025
